Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

2.2.1 Los conocimientos adquiridos dentro del aula no son usados fuera de ella Podemos notar otra clase de brecha: la institucional, tan significativa como la anterior, la brecha que se da entre la vida cotidiana escolar y la extraescolar, “La oposición y la articulación entre los conocimientos extraescolar y escolar se ha convertido en uno de los problemas privilegiados de la pedagogía y de la didáctica”. (Antanas y otros 1996: 7). El estudiante forma parte del grupo “colegio” y además del grupo fuera de las aulas y del colegio, no encontrando alguna relación entre ellos. Esto decimos en referencia, sobre todo, a los conocimientos adquiridos en el aula. Estos conocimientos son para el aula , para el profesor y nada más, no son aplicados a situaciones cotidianas que sean reales para los estudiantes, ellos realizan la tarea porque deben hacerlo, y si pueden copiar lo hacen pero sin entenderla completamente, y cuando pasa eso, no hallan la utilidad de estos conocimientos que se le exige aprender, y por lo tanto los memoriza. El Profesor Escalante afirma: “El estudiante no ve la relación de lo que aprende en matemáticas con lo que hace y conoce en la vida, por lo cual no llega a innovar” (10/08/03). Muchos de los conocimientos adquiridos en clase no tienen uso sino dentro del aula. Los conocimientos que adquiere el estudiante no son susceptibles de ser aplicados por él fuera del aula; prefiere olvidarlos que pensar en qué situaciones podría aplicar lo aprendido, pues para el estudiante se vuelve un conflicto el querer relacionar los conocimientos aprendidos en el aula con lo que le pasa en su vida cotidiana fuera de ella, porque en su vida diaria está relacionando situaciones, problemas, y vivencias, pero en la institución escolar no encuentra relación alguna entre lo que aprende o se le exige aprender con las vivencias de su vida cotidiana, porque los temas que se tocan, y las preguntas que se formulan no implican un conocimiento aplicable sino sólo un conocer por conocer. La pregunta del maestro tiene, con frecuencia, un sentido distinto al que se le atribuiría fuera de la escuela: pregunta no para saber, sino para saber si el otro sabe, si el otro ha hecho lo que le correspondía hacer (Antanas y otros 1995:11)

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