Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
Al preguntar a los estudiantes sobre cómo ellos aplican la matemática, a fin de llegar a establecer conexiones a través de las competencias matemáticas que requiere un estudiante de cuarto de secundaria para desenvolverse en la vida cotidiana nos ha llevado a pensar que los estudiantes pueden realizar aplicaciones no sólo en los ejercicios meramente teóricos que el profesor les plantea sino también en actividades como la compra y adquisición de objetos, la realización de presupuestos familiares, el manejo económico (parcial) del negocio familiar, lo cual da una pauta también para saber que la vida cotidiana del estudiante puede ser enriquecida por el conocimiento que adquiere en la escuela y pensar que el programa de estudios debe considerar que se está formando a un sujeto potencialmente activo en la vida económica del país. Es interesante o paradójico comprobar que aunque la matemática está en toda actividad humana, el estudiante cree que las aplicaciones de la materia sólo se dan en los ejercicios planteados por el profesor, lo cual genera el siguiente resultado: el estudiante piensa que la matemática no tiene ninguna relación con la vida que vive diariamente. De ese modo el estudiante, aunque diga que es útil para la vida, no encuentra o puede dar fácilmente un solo ejemplo que explique cómo o en qué puede hacerlo hoy, porque es cierto que cree que le será útil en el futuro, en su carrera, o cuando sea profesional, pero no en el tiempo presente. Se constituye en un desafío el cambiar toda esta situación, es decir, traer a la clase de matemática, de un universo etéreo, alejado del mundanal ruido, al mundo del aquí y ahora, a las cosas y a las experiencias diarias de la vida. El desafío está presente. Nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiar para mejorar la instrucción que otorgamos. Los estudiantes y el país nos lo agradecerán.
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