Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

“EL ESPACIO HABITABLE EN LA VISION DE LA ETNIA AYOREODE” 90 Casi todos los nuevos lugares reciben nombres, que se refieren en varios casos a evidencias geográficas, pampas, salares, aguadas o palmares entre otros. Pero en la mayoría de los casos recuerdan acontecimientos que implicaron a individuos o todo el grupo, nombres que pueden cambiar cuando estos lugares son visitados de nuevo, y se presenta un acontecimiento considerado más relevante. En una serie de casos, las designaciones se refieren a acontecimientos como nacimientos o muerte de miembros del grupo o de enfrentamientos con grupos enemigos, datos que permiten definir históricamente la ocupación de una aldea o de un campamento. De esta manera el territorio esta tomado en posesión, real y en la memoria, geográfica e históricamente, y se marca presencia frente a los vecinos. El territorio es mucho más que el suelo físico: es el mapa trazado por la historia de pueblos que han vivido allí desde cuando el tiempo era el aliado del origen y el destino propio. El territorio no es el suelo, la tierra física, sino el lugar contorneado y marcado por mediaciones simbólicas intensas que dibujan la cartografía del hábitat y habilitan efectivamente un sitio para el desarrollo de sus particulares formas de vivir, crear, creer y crecer colectivamente. 2.3. Campamentos El campamento, degüi en lengua ayoré, es un lugar preparado para descansar, cocinar y pasar la noche al finalizar un día de caminata. Contrariamente a la aldea, en el campamento no se construye casas, y el jogasüi , que en el pueblo ocupa una casa, en el campamento mantiene un fogón común. Los sitios para construir el campamento son, en muchos casos conocidos por andanzas anteriores, y cuando se presenta la ocasión se ocupa también en forma pasajera a una aldea. En el caso de recorridos nuevos, los conocedores de caminos se adelantan al grupo principal para identificar un sitio adecuada para instalar el próximo campamento. Para instalar un campamento se busca monte alto, este para protegerse mejor contra los vientos fuertes y el frío del tiempo de sequía. Los Ayoreode no conocen la hamaca y duermen en el piso o, cuando hay el tiempo para construirlo, sobre una chapapa o un sobrado; cuando vienen los vientos del sur, que traen mucho frío, acostumbren a mantener brazas debajo de este tipo de cama para poder calentarse. En caso que no haya tiempo de construir una chapapa, cavan un lecho en el suelo, manteniendo fuegos alrededor constantemente.

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