Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

49 rehacerse logra expulsar a los guaraníes procedentes del río Paraguay, que se establecen en el sur este, conociéndolos desde entonces como los “Chiriguanos”. (Rojas, 2017, p. 25). El Inca Inga Magno que había conquistado a los territorios de Moxos o Torocosis, formó en ellos un vasto imperio de mil leguas de largo por cuatrocientas de ancho; decide enviar a su hijo Huainapac a llevar noticias al inca de Cuzco sobre las riquezas de su imperio, quien llegó cuando el imperio incaico acababa de ser destruido y apresado el inca Atahallpa, a manos de Francisco Pizarro. (Rojas, 2017, p. 27). Francisco Pizarro quedó maravillado de las historias que llevaba Huainapac sobre la pujanza y la riqueza del imperio de su padre, denominado Gran Moxos o El Dorado. Esta noticia despertó el interés del avaro conquistador hacia al oriente. En 1539 destinó ocho expediciones militares que fueron fracasando una tras otra, tratando de trasmontar los Andes y caer en oriente a conquistar ese imperio más grande que el del Cuzco, “EL Dorado”, Juaja y Méjico. La gran muralla que protegía al imperio cuzqueño solo era transmutable por el sur del imperio, por los suaves declives por donde los príncipes cuzqueños flanquearon para caer en el oriente, donde el autóctono guaraní bajo el mando del “GRIGOTÁ” los recibió. (Rojas, 2017, p. 28). Al introducirse dentro del oriente en busca de “El Dorado”, la expedición española se establece en lo profundo de los bosques en plena selva, donde Don Domingo Martínez de Irala Gobernador del Río de la Plata, dio un gran avance expandiendo los dominios desde el río Paraguay hasta el río Grande o “Guapay”, donde en las laderas de la laguna de los Xarayes funda una ciudad. La población de Xarayes fue una comarca condenada a correr en todas direcciones. El Capitán Martin Sánchez de Alcayata quien acompañó a Ñuflo de Chávez escribió “Y es que los quechuas vencidos se vengaban así, en esa forma de sus despiadados conquistadores, empujándolos al abismo de ese inmenso océano innavegable, donde su afiebrada imaginación y su insaciable codicia de oro los cegó” En su búsqueda de EL DORADO o GRAN PAITITI el Capitán Ñuflo de Chaves tras la creación de las gobernaciones de Moxos y Chiquitos, funda dos ciudades, en 1561 la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en las planicies del oriente, a orillas del arroyo Sutó y rodeada de tribus bárbaras especialmente los Chiriguanos. En 1590 funda San Lorenzo de la Frontera, con el objetivo de ser un punto de descanso entre la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y la ciudad de la Plata, ya que los guerreros Chiriguanos cortaban las comunicaciones y caravanas entre estas ciudades.

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