Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

18 otros en el pasado no era considerado importante el cuidado de las instalaciones dedicadas al adulto mayor, debido a la falta de organización, presupuesto y apoyo financiero necesario, para cubrir las necesidades arquitectónicas requeridas por los adultos mayores. La década de los años 70 es donde se inicia la creación de centros residenciales para las personas jubiladas con los fondos de contribución directa de la seguridad social las instituciones de ancianos o, como han venido a llamarse (residencia para la tercera edad), constituyen una fase especifica de la evolución de aquellas instituciones cuya función dentro de la sociedad ha sido dar cobijos, custodiar, etc. Los términos que anteceden, constituyen otros tantos matices de la función residencial y delatan la ambigüedad que ha presidido la instauración de estas instituciones, hoy en día su existencia plantea serios interrogantes sociológicos, no tanto acerca de su verdadera función como de su adecuación a las políticas de bienestar social. Los cambios que este hecho determina, en relación a lo existente hasta ese momento, implica entre otras cosas, el abandono del concepto “asilo”, que había sido el único existente hasta esa fecha, totalmente unido con la atención de forma benéfica a los más desprotegidos, y en consecuencia marginados de espectro social, la vejez y la infancia desamparada, con las connotaciones de exclusión por todos conocida. Los asilos para ancianos indigentes han dado hoy paso a la residencia para ancianos o residencias para la tercera edad, atendidas no sólo por religiosas como los antiguos asilos, sino que son gestionadas atendidas mayoritariamente del personal que pertenezca a un voluntariado o simplemente por caridad. La ancianidad se manifiesta en el ser humano por la aparición de cambios tanto como físicos y sociales peleando el aumento de las enfermedades crónicas los movimientos son más lentos, así como las percepciones. 1.3. Antecedentes Generales Actualmente en Bolivia, hay diferentes opciones para las personas de la tercera edad y para sus familiares porque ya los asilos para ancianos indigentes han dado hoy paso a las residencias para ancianos o residencias para la tercera edad, atendidas no solo por religiosas, como los antiguos asilos, sino que son gestionadas y atendidas, mayormente por un personal debidamente capacitado, que pueden pertenecer o no a la administración pública o privada.

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