Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
19 En efecto es la oferta de plazas privadas lo que ha incrementado en los últimos años, para la aparición de estas residencias de la tercera edad, poniendo relieve la lentitud de aplicación y el relativo fracaso de otras alternativas asistenciales o servicios que han contribuido a su extensión y, además, constituye la única solución viable, desde su propia perspectiva, para muchos ancianos. A esto podríamos añadir que, a diferencia de otros países europeos, en Bolivia el encargo social de atención a los ancianos se hace tradicionalmente a la familia. Los cambios producidos en esta institución y la falta de tradición y de canales o redes sociales de comunicación y apoyo, como amigos, vecinos, voluntariado que no se han propiciado, sino únicamente en el caso de que no hubiera familia, hace que los cambios producidos en esta institución la hayan dejado, socialmente hablando, sin alternativas intermedias a no ser que sea la residencia. Por otra parte, en la organización familiar actual difícilmente caben el cuidado y la atención por largo tiempo de un padre o una madre aquejados de alguna dependencia o imposibilidad por larga enfermedad o terminales y las residencias de ancianos y su significado sociológico cuando esto se da. Y aunque la familia sea la que culturalmente, e incluso en caso de necesidad legalmente, deba responder en primera instancia al cuidado y atención de los ancianos, es el estado o instituciones exteriores a la familia los que tienen que cubrir estas atenciones cada vez con mayor frecuencia. Diríamos que la dedicación al anciano ha ido pasando de ser un asunto familiar a ser un deber social el gran cambio que hoy constatamos es aceptar que el anciano (desamparado o no) tiene derecho a ser socialmente asistido de manera que lleva una vida simplemente digna, por ahora unos 200 “adultos mayores” tienen asegurada en los asilos una asistencia básica que consta de un techo, comida y atención medica básica la solución de las carencias materiales está lejos de reemplazar el afecto familiar que demandan y que es justamente lo que más reclama esta población. En la ciudad, al menos unos 37 mil ancianos, según datos de la ATC (asociación de la tercera edad), requieren acceder a una atención medica de calidad. La salud es una de las demandas más urgentes. El día del anciano es una jornada de reflexión para las autoridades que tienen que ver con la atención a los hombres y mujeres de la tercera edad que en mucho de los casos viven sus últimos años en el olvido.
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